
El destierro
Las fuerzas leales a Kron, solapadamente, persiguieron, torturaron y aniquilaron a los opositores al régimen en menos de un mes (tiempo terrestre). Fácilmente se implementaron las nuevas políticas, ya que la población percibía a estos nuevos líderes como la encarnación de sus súplicas. El terreno se encontraba libre para que el tirano consumara sus planes.
Sin embargo, uno de los pilares de su declaración de principios no estaba siendo acatada por cierta parte de la población del planetoide. Me refiero al carácter adusto que debía poseer todo habitante. Algunos artistas, que hacían del humor su oficio, hacían reir de buena gana con sus rutinas al pueblo. Los chistes versaban acerca del antiguo régimen y sus supuestas debilidades. Los intelectuales proclives a Kron le aconsejaron que no perdiera de vista a estos renegados, porque atentaban contra la sacrosanta seriedad, a pesar de que sus gags cómicos hacían mofa de los líderes derrocados, de mantenerlos en sus trabajos, ¿quién nos aseguraría que las temáticas de sus rutinas cambiaran de rumbo y comenzaran los ataques arteros contra Kron, su gobierno y el sistema imperante?.
El mandamás no lo pensó dos veces y ordenó detener a todo aquel sujeto que osara hacer del humor su trabajo. Los primeros detenidos fueron los que más sufrieron, debido a que en ellos la policía secreta descargó toda su furia, torturándolos con el objeto de saber el paradero de todos los humoristas del planetoide.
En el momento que creyeron haber capturado a todos los extremistas y sin saber que hacer con ellos a excepción de matarlos, Kron volvió a solicitar consejo a los intelectuales. Éstos le confirmaron que la desaparición era la mejor vía de solución. El déspota, quiso por esta vez, disfrazarse de magnánimo. Argumentó que por prestar tan valiosos servicios al nuevo orden, esto es haber establecido rutinas que se mofaran del enemigo derrotado, los desterraría de por vida y así no se hablaría más del asunto.
Sin embargo, uno de los pilares de su declaración de principios no estaba siendo acatada por cierta parte de la población del planetoide. Me refiero al carácter adusto que debía poseer todo habitante. Algunos artistas, que hacían del humor su oficio, hacían reir de buena gana con sus rutinas al pueblo. Los chistes versaban acerca del antiguo régimen y sus supuestas debilidades. Los intelectuales proclives a Kron le aconsejaron que no perdiera de vista a estos renegados, porque atentaban contra la sacrosanta seriedad, a pesar de que sus gags cómicos hacían mofa de los líderes derrocados, de mantenerlos en sus trabajos, ¿quién nos aseguraría que las temáticas de sus rutinas cambiaran de rumbo y comenzaran los ataques arteros contra Kron, su gobierno y el sistema imperante?.
El mandamás no lo pensó dos veces y ordenó detener a todo aquel sujeto que osara hacer del humor su trabajo. Los primeros detenidos fueron los que más sufrieron, debido a que en ellos la policía secreta descargó toda su furia, torturándolos con el objeto de saber el paradero de todos los humoristas del planetoide.
En el momento que creyeron haber capturado a todos los extremistas y sin saber que hacer con ellos a excepción de matarlos, Kron volvió a solicitar consejo a los intelectuales. Éstos le confirmaron que la desaparición era la mejor vía de solución. El déspota, quiso por esta vez, disfrazarse de magnánimo. Argumentó que por prestar tan valiosos servicios al nuevo orden, esto es haber establecido rutinas que se mofaran del enemigo derrotado, los desterraría de por vida y así no se hablaría más del asunto.
La operación fue compleja, ya que puso a prueba la capacidad político - tecnológica de las cabezas pensantes del nuevo orden. El primer desafío fue el lugar que albergaría a los desterrados. Debía ser un planeta habitable y de ciertas características que aseguraran un estado de permanente prisión. Es decir, en donde la seriedad fuera considerada de capital importancia y el humor no fuera un arma que desarrollara el intelecto, sino un esparcimiento simplón. De todas las opciones, sólo la tierra les ofrecía ciertas garantías. Se encontraba cerca del planetoide, era habitable y algunas ciudades, debido al estilo de vida que llevaban, eran verdaderas prisiones.
Se buscaron minuciosamente las urbes que servirían de hogar a los humoristas. Éstas debían llenar los requisitos carcelarios. Encontrarse sobrepobladas; con altos índices de contaminación acústica, de polución, etc. ; los habitantes debían poseer una percepción negativa de su calidad de vida; alto número de personas con depresión o enfrentados al suicidio y, en especial, que la risa fuera acogida de manera malsana o su humor fuera ramplón.
Luego de agotadores estudios y análisis, las ciudades elegidas, entre otras, fueron: Tokio, Teheran, Kabul, Dallas , Moscú (tierra de la tristemente célebre shatushka) y Santiago de Chile. A los cómicos de Plaza de Armas se les había escogido su mazmorra eterna.
Se buscaron minuciosamente las urbes que servirían de hogar a los humoristas. Éstas debían llenar los requisitos carcelarios. Encontrarse sobrepobladas; con altos índices de contaminación acústica, de polución, etc. ; los habitantes debían poseer una percepción negativa de su calidad de vida; alto número de personas con depresión o enfrentados al suicidio y, en especial, que la risa fuera acogida de manera malsana o su humor fuera ramplón.
Luego de agotadores estudios y análisis, las ciudades elegidas, entre otras, fueron: Tokio, Teheran, Kabul, Dallas , Moscú (tierra de la tristemente célebre shatushka) y Santiago de Chile. A los cómicos de Plaza de Armas se les había escogido su mazmorra eterna.
(Continuará con "La llegada a la Tierra")






