sábado, 23 de mayo de 2026
La bella del café y la bestia del barrio (4° parte)
viernes, 22 de mayo de 2026
La bella del café y la bestia del barrio (3° parte)
lunes, 18 de mayo de 2026
La bella del café y la bestia del barrio (2° parte)
viernes, 15 de mayo de 2026
La bella del café y la bestia del barrio (1° parte)
martes, 10 de febrero de 2026
Fernanda es adictiva (V parte y final)
Con obvias dudas y un millón de pesos en sus bolsillos, decidió confesarse con su madre. Esta, al enterarse de lo ocurrido a su hija, la conminó a sentarse en el sofá del departamento y le solicitó que la escuchase atentamente, sin interrumpirla.
Fernanda, nuestra familia posee un secreto que solo se devela si a una de nuestras mujeres le ocurre lo que te aconteció a ti. Tu tatarabuela Eufemia llegó a Macondo de la mano de una mujer llamada Pilar Ternera, hace ya dos siglos. Tanto tiempo atrás que casi solo algunas de nosotras lo recordamos. Su primer trabajo fue atender machacantes en la tienda de un tal Catarino. Ya en ese tiempo, tu, entonces, joven pariente era diestra en las dotes de la hechicería. Junto a su hermana Clotilde preparaban brebajes para atraer a sus clientes. En una ocasión, bebieron de una pócima que les entregó el don de la seducción. Al nacer sus hijas Waldina y Gertrudis, cayeron en cuenta que una de ellas había heredado el don de la atracción varonil, sin necesidad de consumir el bebedizo. Bastaba que los hombres estuvieran en contacto con algunos de sus fluidos corporales para que perdieran la razón, con consecuencias insospechadas. De ahí en más, la familia estaba con el ojo avizor. Cada descendiente era observada, ya que la magia se manifestaba de tarde en tarde en alguna de nosotras.
lunes, 9 de febrero de 2026
Fernanda es adictiva (IV parte)
Al día siguiente, Fernanda apostó por su buena estrella. Ingresaron dos clientes habituales de su corral al café. Introdujo uno de sus dedos en los vasos de soda y se los sirvió. A los pocos minutos, aquellos hombres solicitaron la presencia de ella para tenerla lo más cerca posible. Ya era un hecho. Sus dedos eran mágicos y provocaban a los sentidos de los hombres que bebían agua, que previamente había estado en contacto con su pulgar, índice, corazón, anular o meñique. Al retirarse, los veteranos depositaron en su mano el billete más preciado.
Pasaron los días y la cartera completa de clientes se rendía ante sus pies y las propinas acumuladas, solo en una semana, ya alcanzaba el millón de pesos. El récord se rompía y de manera espectacular. Empero, Fernanda, imposibilitada de comprender las señales de ese mal lunes pasado, también desolló las evidentes marcas actuales que se encontraban ante sus bellos ojos ahora y que le suplicaban prudencia. Comenzó a introducir, subrepticiamente, sus dedos en varios consumidores que no pertenecían a su redil.
Se precipitó la causa y el efecto. Todos los parroquianos intoxicados con la esencia de Fernanda requirieron con insistencia su presencia y atención exclusiva. Al finalizar el día de trabajo y con unas sustanciosas propinas en su bolsillo entró al camerino para cambiarse de ropa. El resto de las ninfas la esperaban en pie de guerra.
Rosita abrió los fuegos. - ¡No nos interesa que ganes mucha plata con tus clientes, pero que nos quites los nuestros es algo que no te lo aguantaremos! ¡No tenemos idea cómo lo haces, pero esto debe acabar!-. Acto seguido, una bofetada en una de las mejillas de Fernanda resonó. Las garzonas que hasta el momento era solo espectadoras rompieron en un sonoro aplauso, celebrando, tanto las palabras, como la acción de la ocasional líder. El temperamento de Fernanda se encendió y saltó sobre su rival y comenzó a darle fieros tortazos, acabando ambas en el piso.
El barista y un aseador ingresaron raudamente y separaron a las leonas. La dueña del café confrontó a ambas y con autoridad las conminó a nunca volver a repetir esta escena, caso contrario, las pondría de patitas en la calle. La jefa conocía su negocio y sabía que la presencia de Fernanda era la principal razón del gran repunte de las ventas del café. Despedirla sería un craso error.
(Continuará)
viernes, 6 de febrero de 2026
Fernanda es adictiva (III parte)






