Alejandra había iniciado su extraña cruzada a los diez años de edad. Rompía cuanto lente de sol encontraba. Sus padres pagaban el costo de cada uno de ellos, con una mezcla de asombro y de rabia a las personas que eran víctimas de la ira descontralada de su pequeña hijita.viernes, 16 de enero de 2009
La mujer que odiaba los lentes de sol
Alejandra había iniciado su extraña cruzada a los diez años de edad. Rompía cuanto lente de sol encontraba. Sus padres pagaban el costo de cada uno de ellos, con una mezcla de asombro y de rabia a las personas que eran víctimas de la ira descontralada de su pequeña hijita.lunes, 12 de enero de 2009
La paila.
A Samuel le precedía su fama, en especial desde que adquirió un auto propio. Frente a sus amigos se jactaba denominando al vehículo como "la paila". viernes, 26 de diciembre de 2008
La noche que quise ser el Grinch
Me senté relajadamante en mi sillón. Desde un comienzo fueron los programas especiales navideños. Desfilaron: Rodolfo, el reno de la nariz roja; Santa Cláusula; Un cuento de navidad; La misa del gallo y un largo etcétera... hasta que me dormí.sábado, 15 de noviembre de 2008
Un falo temperamental.
Despertó postrado en un banco de la plaza ubicada al costado de la Biblioteca Nacional y decidió consultar a un urólogo amigo de un amigo. El facultativo lo despidió explicándole que se encontraba cero kilómetro y la probabilidad de que fuera algo mental comenzó a rondar en su cabeza. Reflexionó, buscó semejanzas y diferencias en experiencias anteriores y ató cabos sueltos. La mayoría de las veces había funcionado entre lo razonable y lo espectacular, sin embargo una y sólo una vez, realizó la operación amorosa para dar cumplimiento a su rol de hombre con tradiciones cavernarias, pero sin sentir el más mínimo placer. En ese punto se detuvo y permaneció pensativo largos minutos. Era muy similar a la actual penosa performance que le quitaba el sueño.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Un nuevo cortísimo metraje...a la manera de Julio Cortázar.

sábado, 18 de octubre de 2008
IN (coherencia)

viernes, 29 de agosto de 2008
El alma nacional

El jueves pasado en la noche los contrastes se andaban estorbando unos a otros. Aunque, también se escapó una coincidencia. Mi hijo mayor salió con unos amigos de la universidad a carretear. Yo tuve una cita con una encantadora fémina esa misma noche. Él fue a la disco más famosa de Valparaíso, El Huevo. La preciosa damisela y un servidor dirigimos nuestros danzantes pasos a la disco Eve de Vitacura. Su fiesta temática se denominaba Monstruos del rock. La mia era un After-office. Ambos llegamos puntuales al evento. Él a las doce de la noche, yo, a las diez. Su movida era, entre otras, disfrutar en vivo de música en cuatro ambientes. La mia era bailar al ritmo de los maravillos sones ochenteros. Se dedicó a poncear (1) toda la noche a varias lolitas del lugar. Si yo intentaba siquiera mirar más de la cuenta a una morena de ceñidos jeans era hombre muerto. El pagaba todo con su credencial universitaria, que daba interesantes descuentos. Mi chequera sufría cada vez que la abría. Ingirió chelas a destajo. Bebí un margarita, un clavo oxidado, un mojito y un destornillador. Ambos acabamos en el baño en calamitoso estado de intemperancia, abandonados, sucios y pensando cómo llegaríamos a la casa sin despertar a nuestra madre/esposa.
(1) Poncear: V.I. (del latin poncius, -are). Manifestaciones tactiles de cariño realizadas por un hombre a distintas mujeres en un breve lapso de tiempo, en un mismo evento y lugar y con la complacencia de toda la concurrencia. Carreter, Lázaro. Diccionario práctico de lolalia. (copyright en trámite).
