jueves, 8 de octubre de 2015

Un profesor chileno en Inglaterra (VI parte)




Del Big Bang a Oxford Street

Dicen que el conocimiento da poder. La humanidad ha hecho uso provechoso y abuso mezquino  de esta máxima a través de la historia. El Museo de Historia Natural del Londres abraza lo mejor de estas palabras y expone, ante todo visitante que lo desee,  los descubrimientos científicos que grandes hombres han legado a su prójimo para beneficio del que desee aprender.
Este jueves, nuestros muchachos y muchachas visitaron este imponente edificio que alberga lo mejor de la apropiación teórica del  mundo por parte del hombre. Al ingresar un amplio hall nos recibe y ubica como figura central los restos de un enorme dinosaurio armado casi en su totalidad. Es la señal que nos advierte de la espectacularidad de lo que se nos avecina. Cada salón congrega un trozo de nuestra historia, que se remonta a millones de años atrás. Con la venia protectora de Charles Darwin, cuya estatua de cuerpo entero ocupa un lugar de privilegio en la nave central, visitamos cada lugar. De una manera didáctico – vivencial (y agregamos emocionante), este museo nos da el privilegio de tener al alcance de la mano restos de dinosaurios y fósiles de flora de la prehistoria (la cabeza de un tiranosaurio rex impacta), una detallada muestra de la evolución de las especies, de la mineralogía y el inicio de nuestro universo. No podemos dejar de mencionar un ala que está dedicada a los fenómenos naturales, en donde los visitantes pueden experimentar las sensaciones vívidas de un terremoto, encerrados en una pieza cuyo piso bambolea fuertemente y todo utensilio se estremece. No sabremos los chilenos de estas agitadas visitas que tenemos de cuando en vez en nuestra patria.
Posteriormente, nuestros pasos se dirigen a Oxford Street, en donde podemos recorrer a nuestras anchas una emblemática calle de Londres que sintetiza, como lo hemos venido observando ya, la tradición, la vanguardia, el multiculturalismo, la tolerancia y el diseño de modas. Damos por finalizada la jornada… ¡Ah!, se nos olvidaba. Nuestros alumnos compraron solo lo justo y necesario. Aunque deberíamos solicitar a nuestro embajador en Inglaterra, el señor Rolando Drago Rodríguez, que nos consiga una dispensa en el tonelaje del equipaje de los muchachos al regreso. Creemos que 23 kilos, a estas alturas, es un tanto risible.
Retornamos, ya que adquirimos un compromiso. En la tarde nuestros estudiantes presentaron una muestra de la cultura chilena a un grupo de estudiantes italianos. Esta incluyó una exposición de nuestro país, su loca geografía, su organización política y administrativa, etc. Luego los bailes: el Chocolate, la Cueca y una Diablada y el regalo de banderitas chilenas y, en especial, el emboque hacen las delicias de los adolescentes tanos. Se cierra la jornada con las canciones nacionales de Italia y de Chile cantadas a todo pulmón  y un sonoro ceacheí. En resumen, una bella y emotiva jornada.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Sicario de mascotas (II parte)

Unos favores que me debía Jarita, un actuario de un juzgado de la zona oriente capitalina, me facilitaron el papeleo necesario para exhumar el cadáver de la perrita asesinada. No puedo negar que, ya comenzada la investigación, me asaltaban serias dudas acerca de la utilidad de mis pesquizas. Un animal muerto es historia. Y mi clienta solo necesitaba buscar una mascota de la misma raza y seguir su vida. Las probabilidades que hubiera sido atropellada, envenenada o golpeada brutalmente por algunos estupidos por el simple y dudoso placer de hacerlo eran extremadanente altas. Pero, la aparente tristeza que embargaba a mi clienta, además del suculento dinero que se encontraba desenvolzando para aclarar el caso me mantenían en la ruta. Esperé el informe de Peñaloza.

- Cumpa..., dijo Peñaloza, con la inquietud del que posee una información importante y el hálito de un dipsómano consumado, - este caso es raro.

Entró en materia y me explicó que la perrrita no había sido asesinada, sino que su deceso se debió a un aborto mal ejecutado. El pobre animal murió debido a que alguien, sin los básicos conocimientos de un obstetra, había intentado extraer un proyecto de cachorro de su vientre.

El caso por fin logró captar mi atención detectivesca. Recorrí el barrio de mi clienta. Entrevisté a vecinos, dependientes de negocios, un veloz cartero y un anciano jardinero. Todos entregándome información, que si bien era de rutina, me daban cierto contexto.

Hasta que me topé con la viejita chismosa del lugar... típica muestra del alma chilena.

                                                                       (Continuará).

martes, 6 de octubre de 2015

Un profesor chileno en Inglaterra (V parte)

                                                            El medioevo en el siglo XXI

Existen culturas que atesoran su pasado, lo conservan como símbolo inequívoco de su identidad y lo proyectan, para que en el futuro, las generaciones que aún no han nacido, entiendan el estilo de vida de un país que no abjura de lo que fue y siente orgullo de lo que ha logrado edificar a través de los siglos. Es el caso del Castillo Leeds, una añosa construcción que data del siglo XII y que sirvió, a veces de residencia, otras de refugio reparador, prisión real y escenario de importantes acuerdos internacionales en el siglo pasado.
Nuestros muchachos y muchachas visitaron este imponente lugar enclavado al sureste de Maidston, Condado de Kent. Se enteraron que sus primeros dueños fueron los reyes Eduardo I y Leonor de Castilla en 1728. Enrique VIII, reconstruyó el lugar para una de sus esposas, Catalina de Aragón. La reina Isabel I fue encarcelada un tiempo, antes de ser coronada. Lady Baille lo compró en 1926 y creó la fundación “Castillo de Leeds” y es quien lo abre para visita de todo público en 1976. En 1978, el castillo sirvió de sede para las conversaciones preparatorias entre Anwar Sadat y Moshé Dayán, presidente de Egipto y ministro de relaciones exteriores israelí, respectivamente, lo que finalizó con el acuerdo de Camp David. Como broche de oro musical, Sir Elton John ofreció dos conciertos en este singular y espectacular escenario. Es un privilegio el haber visitado un delicioso trozo de historia viviente de ayer, de hoy y de siempre.
No podemos despedirnos  el día de hoy sin mencionar que la visita acabó literalmente en un maze (laberinto) y un grotto (gruta), aledaños al Castillo Leeds. Nos adentramos y nos confundimos en sus interiores, emulando las narraciones de Borges y perdiéndonos en sus recovecos, esperando no encontrarnos con algún Minotauro y siguiendo la ruta del astuto Teseo, para lograr salir con bien y poder contar esta historia en tierras bretonas.

viernes, 2 de octubre de 2015

Un profesor chileno en Inglaterra (IV parte)


Brighton, un balneario costero de la nobleza.

La realeza, cuando disfruta de los variados placeres a los que están acostumbrados, los efectúa con estilo. Con estilo real, se entiende. Y se agasajan con opíparas cenas, suntuosos bailes y regadas tertulias, en donde se habla de política y se juega con el poder.
El domingo, el itinerario nos marcaba la ciudad de Brighton, un bello lugar costero al sur de Londres. La primera parada y, por cierto, la de mayor peso específico fue la residencia del rey Jorge VI, llamado The Royal Pavillion. Una magnífica construcción del siglo XVIII, edificaba al estilo oriental y con una fuerte presencia de la estética francesa en su interior. Nuestros muchachos y muchachas recorrieron en detalle este mágico palacete que sirvió de refugio veraniego del monarca y su corte y en donde se vivía, literalmente, a lo rey. Cada cuarto, por inmenso o mínimo que fuera se encontraba adornado con elegantísimos mobiliarios, paredes y techumbres recubiertas con exquisito gusto. Un imperdible del programa de Kingswood.
Es turno de almorzar y la oferta es variada. Desde un sándwich, bebida, papas y fruta de la “bolsita feliz” suministrada por nuestros monitores, la “chatarra dinner” o la cocina local. Luego, una de las actividades más preciadas por los alumnos: el tiempo libre para ir de compras. Peluches, dulces, encargos y camisetas deportivas hacen las delicias de ellos, que ya se manejan a la perfección con el cambio de moneda británica.
Finalmente, un paseo por el borde costero del Canal de la Mancha y la diversión, que esta vez a cargo de unos juegos que se encuentran en un pintoresco muelle, en donde transitan despreocupadamente familias, jóvenes enamorados y amigos, tal vez despidiéndose del verano que quema sus últimos cartuchos en esta parte del planeta, pero que promete volver con nuevos bríos la temporada siguiente.