jueves, 12 de octubre de 2023
El verdadero antecedente de la novela Pantaleón y las visitadoras (II parte y final)
viernes, 6 de octubre de 2023
El verdadero antecedente de la novela Pantaleón y las visitadoras (I parte)
martes, 26 de septiembre de 2023
Presencia masónica en el Club Social y Deportivo Colo Colo (IV parte y final)
Presencia masónica en el Club Social y Deportivo Colo Colo (III parte)
viernes, 22 de septiembre de 2023
Presencia masónica en el Club Social y Deportivo Colo Colo (II parte).
miércoles, 20 de septiembre de 2023
Presencia masónica en el Club Social y Deportivo Colo Colo (I parte)
Un objeto bizarro
Lo que se encuentra oculto y vive entre en las sombras, manipulando los hilos y controlando los destinos de las personas, sin que estas siquiera se percaten de esta situación es el gran logro de las agrupaciones secretas. Mientras menos se les perciba triunfan en grande, ya que sus conexiones se extienden por prácticamente todo el globo terráqueo.
La Francmasonería (o derechamente la Masonería) es una de estas hermandades. Por descontado se da que sus redes se encuentran en nuestro país desde la época posterior a la Patria Vieja. Algunos de nuestros connotados próceres fueron enrolados en sus filas y destacaron por lo alto. Aún en nuestros días se reconocen símbolos e íconos de la logia en símbolos patrios, monumentos e inscripciones y estos últimos se encuentran presentes en nuestro casco histórico santiaguino, dando cuenta de su impronta y presencia.
Ahora al punto. Paseando por el Persa Bío Bío, y expuesto en uno de los pequeños negocios efímeros del lugar, mis ojos clavaron su dirección en un objeto pequeño, plano, ovalado y gris, con una pequeña argolla adosada a él (seguramente su propósito era para reconocer mascotas extraviadas). Leí las inscripciones que contenía y, si bien, estaban escritas en ingles, reconocí la dirección de un domicilio de la ciudad de Leadville, en el Condado de Lake, Estado de Colorado, Estados Unidos.
Sin embargo, dos símbolos y una leyenda llamaron poderosamente mi atención. Las dos primeras, el inconfundible ícono de los masones con su compás y escuadra y las tres estrellas, encontrándose esta última al lado de la palabra COLO. Recordé que Texas era el estado de solo una estrella solitaria, por lo que no hacía sentido para mi las dos restantes. El dependiente, que detectó el vivo interés en mí me explicó que esta era una extraña y costosa pieza, que perteneció a Richard Oliver, hermano de Elsie, la madre de Jorge Robledo, ídolo del Colo Colo de los cincuentas e hincha acérrimo del cacique.
Había un posible juego de palabras y de símbolos con doble significado del objeto. Acortar el nombre de Colorado por Colo y tallar varias estrellas, haciendo alusión a algunos de los variados torneos ganados por el equipo albo era una conclusión plausible. Aparte que su antiguo dueño poseía una alguna vinculación con el club deportivo, al ser pariente de la madre de unos de los jugadores históricos del plantel. No puedo negar que aquello me motivó grandemente.
Sin embargo, y demás está decir, que puse en duda las palabras del dependiente. Empero, volvió a la carga. Extrajo de un desvencijado cajón un documento que acreditarían sus palabras. Era un certificado de autenticidad, aparentemente con todas las de la ley y para convencerme más aún, me dijo que podía pagarle el costo de la pieza en cuotas mensuales. A pesar del posible gato encerrado de la negociación, cerré trato y ordené a mi banco darle el importe mensual requerido. Fue solo el comienzo de una extraña travesía investigativa que me depararía algunas sorpresas.
viernes, 1 de julio de 2022
El buscador de estrellas.
Ella es sencillamente impresionanteElla corrió a mi lado con sus jeans pintadosy todas las cabezas se volvieron, porque ella era un sueño...(Caribbean Queen, Billy Ocean)
Piénsame un poquito… dijo Andrea al despedirme del
café ubicado en Matías Cousiño.
Lo que ella no sabía era que pesaba sobre mis hombros una misión de la más alta importancia. La Orden de los Observadores, a la que le debo fidelidad insoluta, me había encomendado el seguimiento de Andrea, en el más estricto secreto y confidencialidad. Nuestro hermano en Colombia había llevado su misión con singular éxito, estando a punto de lograr el pleno, cuando la bella decidió emigrar a Santiago de Chile.
Con la mayoría de edad obtuvo el divorcio y escapó lo más lejos posible. Destino: Esta ciudad capital sobrepoblada, contaminada y depresiva, que le abría las puertas masculinas de par en par, mas no las femeninas. A poco andar, su fina estampa brilló, destacó y triunfó en las redes sociales de este alicaído país. Aquí es donde aparezco yo, tomando el relevo del hermano colombiano. Haciendo gala del nombre de la Orden, he observado sigilosamente a Andrea y he entablado una relación parroquiano – moza con ella. He seguido sus maniobras desde el café peatonal en donde trabaja, para que, una vez ganada su confianza, me permita ser el que le dé la buena nueva.
Mientras tanto, Andrea se vio inmiscuida, sin proponérselo y a causa de su hermosura, en una guerra de bandas de narcos. Érica, la temible jefa de un naciente cartel de cocaína, ingresó al café y al no ser atendida rápidamente por mi preciado objetivo, la insultó violentamente. Janis, otro mafioso que se encontraba en el lugar y embelesado por la moza, intercedió por ella (cobrándose antiguas cuitas con aquella Madrina), dando comienzo a una guerra que aún perdura. Ella se libró a duras penas de aquel tormento inesperado, fondeándose por un largo tiempo.
Ahora es mi momento. Debo llevar a cabo mi celestial misión, que no es otra que convencer a Andrea que se dé cuenta quién es realmente ella y que se encuentra viviendo una y otra vez la misma existencia que comenzó en los albores de un tiempo lejano y mágico, ya olvidado por la humanidad, en donde Dioses y Diosas reinaban este mundo, sin contrapeso y a total voluntad. La humanidad, al olvidarlos, los castigaron a reencarnar una y otra vez, reiterando incesante y tortuosamente los hechos ya vividos antaño. Creo que comenzaré por convencerla que la primera letra de su nombre es la misma de la Diosa del amor y la belleza. Nunca tuve un mandato más encantador, el que llevaré a cabo con el mayor de los placeres. Compadezco al hermano que debe convencer a Ares.
FIN
(*) Mis agradecimientos a Alberto Vivanco por "prestarme" a su carismático personaje, sin que él se dé por enterado y a mi hijo Felipe, por generar la imagen del personaje principal por medio de una inteligencia artificial, a partir de las palabras de esta narración.








